A pocos metros de Avenida Paulista, detrás de un perímetro que durante décadas permaneció prácticamente detenido en el tiempo, São Paulo recuperó una pequeña ciudad dentro de la ciudad.
Cidade Matarazzo ocupa aproximadamente 30.000 m² del antiguo complejo del Hospital Umberto I (popularmente conocido como Hospital Matarazzo) y reúne hoy patrimonio restaurado, arquitectura contemporánea, paisaje, hotelería, residencias, oficinas, gastronomía, retail, bienestar, arte y cultura.
Rosewood São Paulo y la exuberante torre diseñada por Jean Nouvel son sus imágenes más reconocibles. Pero reducir el proyecto a un hotel extraordinario sería perder de vista lo verdaderamente interesante: una operación urbana de enorme complejidad que encontró en el patrimonio, en lugar de un obstáculo para el desarrollo inmobiliario, el elemento capaz de darle identidad.

1904–1993 | UNA PEQUEÑA CIUDAD HOSPITALARIA JUNTO A LA AV. PAULISTA
El origen del conjunto se remonta a comienzos del siglo XX, cuando la creciente comunidad italiana de São Paulo necesitaba una institución sanitaria propia. Impulsado por Francesco Matarazzo, el Hospital Umberto I fue inaugurado en 1904.
Durante las décadas siguientes fue creciendo hasta convertirse en un verdadero campus hospitalario, formado por pabellones construidos en diferentes momentos. En 1922 se inauguró la Capela Santa Luzia y en 1943 se sumó la Maternidade Condessa Filomena Matarazzo. La maternidad adquiriría además un enorme peso afectivo para São Paulo: se estima que allí nacieron más de medio millón de personas.


El hospital cerró definitivamente en 1993. Comenzó entonces un período de casi dos décadas de abandono en un conjunto excepcionalmente localizado: una gran superficie a apenas una cuadra de Avenida Paulista y próxima al MASP, pero progresivamente desconectada de la vida de la ciudad.
Varios de sus edificios ya contaban con protección patrimonial de CONDEPHAAT. Ese valor histórico garantizaba su permanencia, pero planteaba al mismo tiempo la pregunta que atraviesa tantos edificios protegidos: cómo financiar su conservación y, sobre todo, cómo encontrarles una nueva razón para existir.
2011 | ALEXANDRE ALLARD Y LA IDEA DE CONSTRUIR SIN BORRAR
El empresario francés Alexandre Allard, fundador de Groupe Allard, adquirió el complejo en 2011 e inició el proyecto que terminaría convirtiéndose en Cidade Matarazzo. La apuesta era inusual por escala y complejidad. En uno de los terrenos más valiosos de São Paulo, la operación no comenzaría con la demolición y sustitución total de lo existente sino con su incorporación al nuevo desarrollo.
La propuesta fue evolucionando hacia un masterplan de usos mixtos: restaurar los edificios patrimoniales, insertar nuevas construcciones y crear entre ambos un ecosistema capaz de sostener actividad durante todo el día. Hotel y residencias aportarían hospitalidad; oficinas, actividad laboral; restaurantes y comercios, consumo y permanencia; los jardines, una nueva continuidad entre las distintas construcciones; y los programas culturales, una relación más abierta con la ciudad.
No se trataba entonces de recuperar un edificio aislado. La escala del proyecto era urbana: transformar un antiguo campus hospitalario en un nuevo distrito contemporáneo.

EL MASTERPLAN | UNA CIUDAD CONSTRUIDA POR CAPAS
Cidade Matarazzo no puede atribuirse a un único arquitecto. Es, por definición, un proyecto en el que conviven edificios de comienzos del siglo XX, restauradores, arquitectos contemporáneos, paisajistas, artistas, diseñadores e ingenierías de enorme especialización.
Una de sus decisiones más acertadas fue evitar la falsa continuidad histórica. Los edificios originales fueron restaurados como tales. Las nuevas intervenciones, en cambio, hablan inequívocamente el lenguaje de su tiempo. Entre ambos aparece una tercera capa fundamental: el paisaje. Jardines, patios y vegetación funcionan como tejido conectivo y transforman lo que originalmente era un conjunto de pabellones hospitalarios independientes en una secuencia continua de espacios.
El resultado no busca reconstruir el Matarazzo de 1904, sino permitir que diferentes tiempos de la ciudad permanezcan visibles simultáneamente.
LA INGENIERÍA | CONSTRUIR OCHO PISOS DEBAJO DE UNA CAPILLA
Hay una operación que resume mejor que ninguna otra hasta dónde llegó esa decisión de conservar: la Capela Santa Luzia, inaugurada en 1922 y protegida patrimonialmente, ocupaba un punto bajo el cual el nuevo proyecto necesitaba construir la enorme infraestructura subterránea del complejo. Demolerla y reconstruirla no era una alternativa. La solución fue sostener el edificio mientras la ciudad nueva se construía literalmente debajo.

La capilla, una estructura de aproximadamente 1.200 toneladas, fue estabilizada y sostenida mediante ocho grandes columnas de unos 31 metros mientras se excavaban bajo ella ocho niveles subterráneos, destinados a estacionamientos, áreas técnicas y servicios del nuevo complejo.
El pavimento histórico fue desmontado, numerado y almacenado para poder reconstruirlo posteriormente. El altar de mármol, cuyo movimiento suponía un riesgo demasiado alto, permaneció en su posición sostenido mediante una estructura específica.
La obra del sector Parking, Office & Convention fue ejecutada por MPD Engenharia, responsable de los ocho subsuelos y de complejas operaciones de infraestructura que incluyeron también un túnel ejecutado mediante método NATM. El proyecto general requirió la participación de múltiples consultoras y empresas de ingeniería especializadas.
La restauración arquitectónica de Santa Luzia estuvo a cargo de Julio Roberto Katinsky, Helena Ayoub y Roberto Toffoli, con trabajos especializados de restauración realizados por Croma. Durante el proceso apareció además una sorpresa. La investigación histórica reveló la existencia en el proyecto original de un rosetón que nunca había llegado a construirse. En lugar de reproducir una pieza historicista, se decidió completar aquella ausencia casi un siglo después mediante una obra contemporánea de Vik Muniz.
La pequeña capilla terminó convirtiéndose así en una síntesis perfecta del proyecto: patrimonio, ingeniería extrema y arte contemporáneo coexistiendo y potenciándose mutuamente.

JEAN NOUVEL | UN BOSQUE VERTICAL SOBRE LA CIUDAD HISTÓRICA
Sobre el perfil bajo de los antiguos pabellones emerge la gran intervención contemporánea de Cidade Matarazzo: la Torre Mata Atlântica, proyectada por Ateliers Jean Nouvel, con Triptyque Architecture como arquitectos locales.
Nouvel evitó deliberadamente la imagen convencional de la torre internacional de vidrio.
Grandes terrazas, árboles y vegetación ocupan progresivamente su estructura hasta construir una suerte de extensión vertical del paisaje. La referencia a la Mata Atlántica —el ecosistema que históricamente ocupó buena parte de esta región de Brasil— atraviesa conceptualmente todo el proyecto. El paisajismo desarrollado junto a Louis Benech y Benedito Abbud refuerza esa condición.

La torre tampoco intenta integrarse a los edificios históricos mediante semejanza formal. Se diferencia radicalmente de ellos y precisamente por eso permite entender con claridad qué pertenece al antiguo hospital y qué fue incorporado un siglo después.
2022 | ROSEWOOD COMO PRIMER GRAN ACTIVADOR
La apertura de Rosewood São Paulo en 2022 fue el momento en que Cidade Matarazzo dejó de ser una enorme obra de recuperación para comenzar a convertirse en destino. El hotel ocupa parte de la histórica Maternidade Condessa Filomena Matarazzo y se extiende hacia la nueva Torre Mata Atlântica. La combinación resulta particularmente potente: una misma experiencia hotelera transcurre entre un edificio cargado de memoria colectiva y una arquitectura completamente nueva.

Los interiores fueron desarrollados por Philippe Starck, pero el proyecto evita en buena medida el lenguaje genérico de la hotelería internacional de lujo. Materiales, artesanía y producción artística brasileña atraviesan los espacios. Cerca de 450 obras de 57 artistas brasileños fueron integradas al hotel, con una importante participación de artesanos locales en la producción de piezas especialmente concebidas para el proyecto.
Rosewood funcionó además como el gran ancla económica y simbólica del conjunto: colocó inmediatamente a Cidade Matarazzo en el circuito internacional de hospitalidad y diseño y comenzó a atraer visitantes hacia un lugar que durante décadas había permanecido cerrado.


DEL HOTEL AL DISTRITO | OFICINAS, GASTRONOMÍA, BIENESTAR Y RETAIL
Sin embargo, el masterplan nunca fue pensado como un resort urbano aislado.
A medida que Cidade Matarazzo fue incorporando programas comenzó a hacerse visible su verdadera estrategia: construir suficientes razones diferentes para visitar y utilizar el lugar.
El proyecto incorpora oficinas, residencias, restaurantes, espacios de bienestar, comercios y jardines junto a la hotelería. La lógica comercial también se distancia deliberadamente del shopping convencional. No existe un corredor interior donde el retail sea el protagonista excluyente. Las tiendas forman parte de una secuencia en la que se mezclan patrimonio, paisaje, gastronomía, cultura y arquitectura.
Es un modelo que se repite cada vez más en los nuevos desarrollos internacionales: el valor inmobiliario y comercial ya no depende solamente de concentrar metros cuadrados de venta, sino de crear destinos capaces de generar permanencia. Primero se construye el lugar. Después ocurre el consumo.
CASA BRADESCO | LA CULTURA COMO NUEVA PUERTA DE ENTRADA
La incorporación de Casa Bradesco terminó de ampliar esa lógica. Instalada en otro de los edificios históricos recuperados, funciona como un centro dedicado al arte, la creatividad y la cultura contemporánea, con alrededor de 5.000 m² y grandes salas capaces de recibir instalaciones de escala internacional. Su programación ha incluido exposiciones de figuras como Anish Kapoor y Es Devlin. No es un agregado menor.
Un hotel de lujo, las residencias premium o determinados restaurantes atraen naturalmente a públicos específicos. Un centro cultural introduce otra relación posible con el conjunto.
Alguien puede llegar a Cidade Matarazzo simplemente para ver una exposición y terminar recorriendo los jardines, descubriendo los edificios históricos, tomando un café o permaneciendo durante horas. La cultura funciona así no solamente como contenido, sino como herramienta de activación urbana.


2026 | UNA OBRA QUE TODAVÍA ESTÁ CONSTRUYENDO SU CIUDAD
Cidade Matarazzo debe entenderse además como un proyecto en evolución y no como una obra inaugurada de una sola vez. Rosewood fue el primer gran activador. Después llegaron oficinas, nuevos espacios gastronómicos, culturales y comerciales, mientras otras piezas del masterplan fueron completándose progresivamente. Esta condición permite algo poco frecuente: observar cómo un desarrollo inmobiliario va construyendo gradualmente su identidad y su relación con la ciudad.

Y deja abierta una cuestión importante. Cidade Matarazzo es una operación privada de altísimo valor, asociada a hotelería, residencias, gastronomía y retail premium. No representa, por lo tanto, un modelo de regeneración urbana inclusiva en el sentido social tradicional. Su aporte debe buscarse en otro lugar.
Consiguió movilizar una inversión extraordinaria para recuperar un conjunto patrimonial que llevaba casi veinte años abandonado, introducir nueva arquitectura sin eliminar las preexistencias, recuperar paisaje, sumar programas culturales y devolver actividad a una pieza estratégica de São Paulo.
La medida de su verdadero éxito urbano dependerá, cada vez más, de cuánto consiga abrir esa nueva centralidad hacia públicos diversos y evitar convertirse en un enclave autosuficiente de lujo.


RECUPERAR PARA VOLVER A PRODUCIR CIUDAD
São Paulo es una ciudad acostumbrada a reemplazarse. Su extraordinario dinamismo económico produjo durante décadas una arquitectura donde demoler, densificar y construir nuevamente parecía muchas veces la evolución natural del territorio.

Cidade Matarazzo propone una ecuación diferente. Jean Nouvel aporta una nueva arquitectura. Philippe Starck diseña interiores. Rosewood incorpora hospitalidad. Casa Bradesco suma cultura. Restauradores recuperan edificios centenarios. Paisajistas recomponen la naturaleza entre ellos. Ingenieros consiguen excavar ocho niveles debajo de una capilla de 1.200 toneladas sin demolerla.

Pero el elemento que vuelve irrepetible al conjunto ya estaba allí. Son los antiguos pabellones, la maternidad, la capilla, los patios y la memoria acumulada durante casi un siglo los que consiguen que este desarrollo no pueda reproducirse idénticamente en Dubai, Miami, Londres o cualquier otra ciudad. Y probablemente allí esté su principal lección.
Durante mucho tiempo, conservar patrimonio fue entendido como una restricción frente al desarrollo. Cidade Matarazzo demuestra que puede ocurrir exactamente lo contrario. En ciudades cada vez más parecidas entre sí, aquello que no podemos volver a construir puede ser precisamente lo que más valor tenga conservar.








