Diseñada por Høyer Arkitektur en colaboración con Maria-Therese Grant, la Casa en la Colina se ubica en las afueras de Ebeltoft, Dinamarca, en un paisaje formado por la actividad glaciar durante la última Edad de Hielo. Modelado por valles de deshielo y colinas onduladas, el emplazamiento proporciona el contexto para una vivienda situada sobre una meseta elevada, bajo una gran estructura de techo que establece una clara relación arquitectónica con el terreno circundante.

La casa se organiza en torno a un atrio central que funciona como núcleo espacial y social del proyecto. Además de conectar los espacios interiores, el atrio vincula la vivienda con su entorno paisajístico mediante vistas hacia los cuatro puntos cardinales. Esta disposición establece relaciones visuales entre la vivienda y la variada topografía circundante, al tiempo que aporta luz y aire al centro de la planta.
La organización interior se define mediante un sistema estructural de madera. La casa consta de 12 espacios individuales, cada uno de 3,6 x 3,6 metros, distribuidos en una estructura de columnas y vigas bajo un techo continuo. En lugar de utilizar pasillos o corredores convencionales, la distribución fomenta la conexión directa entre las habitaciones y propone una circulación más abierta.



La flexibilidad constituye un aspecto central del diseño. Dado que el techo se sustenta principalmente en los muros exteriores y en las vigas perimetrales continuas, las particiones interiores pueden retirarse, reubicarse o reconfigurarse con el tiempo. Esto permite que la casa se adapte a las necesidades cambiantes de la familia sin alterar su estructura principal.

El techo se extiende más allá del volumen cerrado para crear una terraza perimetral continua, sostenida por una columnata de madera. El amplio voladizo genera un espacio de transición entre la casa y el paisaje, enfatizando la relación entre la forma construida y el terreno circundante. El ritmo de los elementos estructurales permanece visible en toda esta zona exterior cubierta, reforzando la lógica constructiva del proyecto.


El tejado también funciona como un elemento arquitectónico definitorio: responde formalmente a los contornos del paisaje glaciar y, al mismo tiempo, evoca la idea doméstica del hogar como lugar de reunión. Mediante su organización modular, su estructura adaptable y su integración con el entorno, la Casa en la Colina explora la relación entre arquitectura, vida familiar y paisaje a lo largo del tiempo.










