Durante décadas, Park Avenue fue una de las imágenes más reconocibles de Manhattan, con sus torres de oficinas y una sucesión de canteros centrales que hoy conservan poco del paseo que alguna vez explicó el nombre de la avenida. Nueva York proyecta ahora recuperar parte de ese espacio y modificar la distribución de una calle históricamente dominada por el tránsito vehicular.
El rediseño abarca 11 cuadras de Midtown, entre las calles 46 y 57, un tramo de aproximadamente 900 metros. La propuesta elimina un carril para vehículos en cada sentido para ensanchar el separador central y convertirlo en un espacio transitable. Además, nuevos cruces peatonales permitirán conectar esos sectores a lo largo del recorrido.


La última versión del proyecto, presentada en septiembre, incorpora además una ciclovía bidireccional protegida junto al cantero. Para hacerle lugar se transformará otro de los actuales carriles vehiculares en sentido sur. La decisión modifica el esquema presentado meses antes, que estudiaba llevar las bicicletas por el propio espacio central, y responde a las observaciones recogidas durante el proceso de consulta pública.
Pero el cambio no se limita a redistribuir la circulación: los canteros ampliados incorporarán vegetación y lugares para sentarse, además de sectores aptos para intervenciones temporales de arte. La intención es que dejen de funcionar únicamente como divisores entre carriles y puedan recorrerse como una sucesión de pequeños espacios públicos en medio de Midtown.

La idea tiene un antecedente en la propia historia de la avenida, ya que Park Avenue nació como Fourth Avenue en 1831 y adoptó su nombre actual después de que comenzaran a instalarse canteros a fines del siglo XIX. En 1927, con el crecimiento del tránsito, esos espacios fueron reducidos para dar más superficie a los vehículos. Casi un siglo después, la operación va en sentido contrario.


Buena parte de la oportunidad para hacerlo está varios metros bajo tierra. Este sector se encuentra sobre la estructura ferroviaria de Grand Central Terminal, con más de 100 años de antigüedad, que atraviesa una rehabilitación a cargo de la Metropolitan Transportation Authority. Como la obra requiere intervenir y reconstruir progresivamente la superficie de Park Avenue, la ciudad decidió aprovechar ese proceso para revisar también qué tipo de avenida vuelve a construirse arriba.
El proyecto forma parte además de una revisión más amplia del espacio público de Midtown. Su financiación se vincula con la rezonificación de Greater East Midtown aprobada en 2017, que estableció que nuevos desarrollos comerciales y transferencias de derechos de construcción aportaran fondos para mejoras del espacio público del distrito. En paralelo, Nueva York impulsa intervenciones sobre otros grandes corredores de Manhattan, entre ellos Fifth Avenue y Broadway.


En una avenida cuyo perfil fue cambiando durante casi dos siglos al ritmo del ferrocarril y del automóvil, la nueva transformación vuelve a discutir cuánto espacio necesita cada forma de moverse por la ciudad. Esta vez, parte del asfalto se devuelve al espacio público y a la vegetación, acercando Park Avenue otra vez al sentido de su nombre.









