The Cube, diseñado por el estudio danés 3XN, se ubica en Washingtonplatz, frente a la estación central de Berlín y dentro de Europacity, el distrito urbano desarrollado en torno a uno de los principales nodos de transporte de la ciudad. El edificio plantea una reinterpretación del volumen cúbico a partir de una envolvente completamente acristalada que transforma su percepción y establece una relación directa con el espacio público.

Con 42,5 metros de ancho, profundidad y altura, el proyecto mantiene las proporciones exactas de un cubo. Esa geometría regular se transforma, sin embargo, mediante una sucesión de relieves triangulares que alteran los planos de las cuatro fachadas. Algunos sectores se retraen hacia el interior para generar terrazas exteriores en diferentes niveles, mientras otros se proyectan en distintos ángulos y producen variaciones constantes sobre la superficie.


Con aproximadamente 19.500 metros cuadrados, The Cube dispone de 10 plantas de oficinas flexibles organizadas alrededor de un núcleo central. La configuración permite subdividir cada nivel en unidades independientes o vincular diferentes sectores mediante conexiones internas para adaptarse a distintos esquemas de ocupación. El programa se completa con áreas gastronómicas y de acceso en planta baja, estacionamiento e instalaciones en subsuelo y espacios comunes en los niveles superiores.
El vidrio define buena parte de la identidad del edificio. El acristalamiento reflectante acentúa las transformaciones geométricas y hace visibles los cambios de orientación en todos los planos. La estación, los edificios próximos, el cielo y el movimiento de Washingtonplatz aparecen fragmentados sobre la fachada y modifican su composición según la incidencia de la luz y la posición del observador. La regularidad del cubo convive así con una imagen que varía continuamente a lo largo del día.

La aparente complejidad de esa envolvente parte, sin embargo, de un sistema relativamente acotado. La fachada de doble piel se resuelve a partir de solo 12 elementos de vidrio diferentes, combinados de distintas maneras en ambas capas. Por detrás de la piel exterior, plegada según un patrón triangular, se desarrolla una fachada térmica escalonada. La distancia y los cambios de ángulo entre ambas superficies multiplican las reflexiones y aportan profundidad a una envolvente que, vista a cierta distancia, tiende a percibirse como una superficie continua.
Esta condición responde a una de las principales premisas planteadas por 3XN durante el desarrollo del proyecto: insertar un edificio corporativo en una plaza de gran escala y ampliar su relación con el espacio público más allá de la actividad de la planta baja. La envolvente participa de ese vínculo al incorporar visualmente lo que sucede a su alrededor y transformar una tipología habitual de oficinas mediante una superficie reactiva a su contexto.


La propia configuración del vidrio permite además generar distintos grados de apertura. La piel exterior se retrae e interrumpe en determinados sectores para dar lugar a las terrazas distribuidas entre las plantas de oficinas, produciendo una transición entre interior y exterior dentro del espesor de la fachada. Esa lógica se extiende hasta la cubierta, concebida por 3XN como una quinta fachada, donde una amplia terraza común completa el programa en altura, destinándose tanto al descanso como a eventos.
Fotografía: Adam Mørk










