Textiles Ikat: la técnica ancestral que aporta carácter en decoración contemporánea
Los primeros trabajos emergieron en diversas zonas geográficas en forma independiente. India, Indonesia y hasta Japón tienen sus propias tradiciones, pero son los que provienen de Uzbekistán los que han trascendido con mayor alcance debido a sus patterns de mayor tamaño y combinaciones cromáticas audaces.
A pesar de ser una técnica compleja, mediante la ruta de la seda, los europeos la transportaron desde oriente y fue difundida por Europa oriental e incluso hasta América, hacia México, Bolivia, Argentina, o Guatemala donde cada país lo adoptó con sus propias combinaciones de motivos y colores.
Ikat significa “atar o anudar” en lenguaje malayo. La característica principal de esta técnica es que el diseño es reproducido sobre los hilados verticales, y estos, teñidos a mano, previo a entretejerlos en horizontal en los telares. Todos esos procesos llevan entre 3 y 30 días y se realizan por varias personas especializadas en diseño, teñidos o hilados. Es además un proceso ecológico ya que los teñidos son en base a pigmentos naturales derivados de plantas.
La leyenda de este arte ancestral indica que un artesano se encontraba a la orilla de un río cuando vio un arcoiris reflejar las nubes en el agua y lo inspiró a pintarlo. Más tarde lo llevó a su taller y otros artesanos lo tradujeron en telares, creando el primer ikat al que llamaron “abr” (nubes). A partir de entonces y dado el gran trabajo que insumían, sumado a que la mayoría de ellos se realizaban con hilados de algodón o seda, se convirtieron en uno de los textiles más caros y en símbolo de prosperidad y riqueza, por lo cual era un motivo usual en los ajuares nupciales.
Es tal la trascendencia de modas y permanencia como textil referente que casi todas las marcas con líneas de decoración desde Zara Home a Hermès, empapelados, textiles o pinturas como Osborne & Little, Designers Guild, Fortuny, Schumacher o Manuel Canovas, tienen líneas con ese motivo étnico.
En decoración, algunos de sus usos más comunes son en tapicería, cortinas, almohadones, alfombras y hasta enmarcados como accesorio decorativo. Muchos de ellos solamente inspirados en sus diseños, son estampados sobre diversos materiales.
Debido a sus diversas combinaciones cromáticas y variaciones, son apropiadas para lograr un impacto en ambientes más neutros, en accesorios para casas de veraneo, especialmente en tonos azules, o en estilos maximalistas más sofisticados. Tienen la virtud de ser combinables con otros estampados siguiendo la línea cromática, o jugando con rayas o texturas como terciopelos.
Otra táctica es alternarlos con otros estilos similares aunque contrastantes como los Suzaníes, batiks o shiboris.
Son sin dudas, una forma potente de agregar carácter a un ambiente, como en colchas o almohadones para un dormitorio, un tapizado para sillones, y hasta pantallas de lámparas pueden ser revestidas con estos motivos logrando un diferencial inesperado y contrastante.
En Uruguay, El Galpón Imports tiene variedad de piezas con esta técnica que vale la pena explorar en el showroom de Barra de Carrasco.











