Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

Un museo arqueológico en el metro: cómo Roma integró arqueología y movilidad con una inversión urbana de 7.000 millones de euros

"

Un museo arqueológico en el metro: cómo Roma integró arqueología y movilidad con una inversión urbana de 7.000 millones de euros

Publicado: 05/02/2026

Más de dos décadas de obras públicas y cientos de hallazgos arqueológicos después, Roma inauguró dos estaciones de metro de la Línea C bajo el Coliseo que reformulan la relación entre transporte, patrimonio y espacio público. La presentación oficial de ambas paradas, Colosseo–Fori Imperiali y Porta Metronia, tuvo lugar a fines de diciembre pasado en el marco de uno de los proyectos más ambiciosos de Europa que demuestra que invertir en infraestructura es más que una cuestión de movilidad.

Las estaciones funcionan como museo arqueológico subterráneo, convirtiendo un viaje cotidiano en una experiencia cultural a 30 metros bajo tierra. En estos espacios conviven áreas expositivas pensadas para explicar la complejidad de una obra que avanzó entre excavaciones minuciosas, demoras técnicas y descubrimientos arqueológicos. Pantallas informativas y recursos museográficos acompañan al viajero desde el acceso hasta los andenes, mientras se descubren más de 500.000 artefactos correspondientes a distintos períodos de la historia romana.

La financiación de este proyecto ha sido mayoritariamente pública y se estructuró a través de la colaboración entre el Estado italiano, la Región del Lacio y el Ayuntamiento de Roma, que actúa como cliente final a través de Roma Metropolitane. Marcadas por retrasos administrativos, ajustes de financiación y exigencias patrimoniales, las obras suponen un presupuesto total que alcanzará unos 7.000 millones de euros. Tres cuartas partes del trazado ya está en funcionamiento y la finalización completa está prevista para 2035, continuando el recorrido bajo algunos de los principales hitos del patrimonio mundial como la Columna de Trajano, la Basílica de Majencio y el Vaticano.

Aunque Roma ya contaba con una estación Colosseo en la Línea B, las nuevas paradas de la Línea C se construyeron desde cero como infraestructuras independientes, conectadas de forma subterránea para facilitar el intercambio entre líneas sin salir a la superficie. La apuesta apunta a aliviar el tráfico en el centro histórico y ofrecer una alternativa eficiente tanto para los residentes como para los millones de turistas que cada año saturan el centro de la ciudad.

Actualmente, la Línea C es una de las infraestructuras más complejas y costosas de la ciudad con 26 kilómetros de extensión y 29 estaciones que conectan el sudeste con el noroeste y enlazan las periferias con el centro histórico. Las nuevas paradas se emplazan en áreas de altísima densidad histórica: Colosseo–Fori Imperiali se sitúa junto al Coliseo y los Foros Imperiales, el antiguo corazón político y ceremonial de Roma; mientras que Porta Metronia, a una parada de distancia, se inserta en el entorno de las Murallas Aurelianas, levantadas en el siglo III como sistema defensivo cuando la ciudad comenzó a replantear sus límites.

Detrás de la construcción de esta hazaña está Webuild, el mayor grupo italiano de ingeniería y construcción, al frente de un consorcio del que también forma parte Vianini Lavori. Construir un metro en Roma supuso trabajar en un subsuelo tan frágil como saturado de vestigios. A eso se sumó la presencia de importantes capas de agua subterránea,que obligaron a extremar las técnicas constructivas y, en algunos sectores, a excavar prácticamente a mano.

El proceso de obra obligó a extremar cuidados. Para intervenir en un subsuelo donde conviven calzadas romanas, estructuras imperiales, murallas medievales y construcciones modernas, se aplicó el método conocido como “top-down arqueológico”, desarrollado específicamente para el centro histórico. Esta técnica permite excavar de arriba hacia abajo, construir losas intermedias y garantizar la estabilidad del terreno, mientras arqueólogos e ingenieros trabajan de forma paralela.

Antes de comenzar la excavación, el terreno fue estabilizado con 900 micropilotes y muros pantalla de hormigón armado de más de un metro de espesor, que alcanzaron profundidades de hasta 48 metros. Se emplearon técnicas avanzadas como la congelación del suelo y los llamados “diafragmas sacrificados”, muros que se eliminan progresivamente a medida que avanza la excavación. Durante años, una red de sensores instalada en el Coliseo, el Templo de Venus y Roma y la Basílica de Majencio monitoreó vibraciones y micromovimientos las 24 horas del día.

Ese esfuerzo se traduce hoy en una experiencia singular para los viajeros. En Colosseo–Fori Imperiali, los pasajeros pueden observar vasijas, platos de cerámica, pozos de piedra y las ruinas de una piscina fría y un baño termal pertenecientes a una vivienda del siglo I. En Porta Metronia, excavada a unos 30 metros de profundidad, salieron a la luz un cuartel militar de casi 80 metros de longitud, viviendas con frescos y mosaicos en excelente estado de conservación y restos asociados a las Murallas Aurelianas.

Cabe mencionar que la apuesta romana no es un caso aislado en el mundo. Ciudades como Tesalónica (Grecia) o Xi’an (China) han avanzado en modelos similares, integrando hallazgos arqueológicos en sus redes de metro. En todos los casos, la lógica es la misma y tiene que ver con un pasado que emerge y se incorpora a la contemporaneidad.

Fuentes: Associated Press / The New York Times / National Geographic

Compartí en las redes:

Artículos relacionados

Stefano Boeri completa la nueva entrada y pasarela en la Domus Aurea de Roma

Leer más

El cuidado del patrimonio: ¿Moda o marketing?

Leer más

JK Place: Hoteles cosmopolitas con identidad local.

Leer más

Metro de Montevideo: El combate de una utopía con creatividad y humor.

Leer más

MAXXI | Museo de Arte y Arquitectura del siglo XXI , Roma.

Leer más

Ara Pacis | Roma

Leer más