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Silencio en venta

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Publicado: 07/10/2026

En algunos lugares, el silencio todavía forma parte de la vida cotidiana. En Barreal, en Iberá o en el Atacama, basta alejarse un poco para que desaparezcan los motores y las voces. De noche, puede quedar apenas el agua corriendo por una acequia.

Pero aquello que en algunos puntos de Sudamérica todavía está disponible empieza a escasear en otras partes del mundo. Tanto, que ya hay quienes pagan por encontrarlo: un retiro en Islandia cobra 1.800 dólares la noche por una experiencia centrada en el silencio.

La preocupación por preservarlo también crece. Quiet Parks International certifica parques silenciosos con un criterio concreto: 15 minutos seguidos sin sonidos de origen humano. Estocolmo mapea el ambiente sonoro de sus áreas verdes y publicó una Guía del Silencio, mientras la Unión Europea exige a sus ciudades designar zonas tranquilas.

Parque Natural de Sintra-Cascais, Portugal

El silencio también se está convirtiendo en un gran negocio. Una agencia británica vende viajes para “buscar silencio” por 15.000 dólares. Los auriculares con cancelación de ruido facturan 17.400 millones de dólares al año. Y es que, cuando un bien público se deteriora, el mercado encuentra la forma de vender aquello que antes estaba disponible para todos.

Hay, además, otro antecedente posible. Hace 10 años, el Valle del Elqui, en Chile, se convirtió en el primer Santuario de Cielo Oscuro del mundo. Hoy hay más de 250 lugares certificados en el planeta, entre ellos Iberá, en Corrientes. Lo que ocurrió con la oscuridad plantea una posibilidad para el silencio: identificarlo, medirlo y certificarlo para protegerlo.

Valle del Elqui, Chile. Primer Santuario de Cielo Oscuro

La pregunta del millón es quién cobra. El primer lugar del mundo en certificar su silencio fue una comunidad de la Amazonia ecuatoriana, que cobra por él y se queda con los ingresos. En Yasuní, el Napo Wildlife Center pertenece a la comunidad kichwa de Añangu. Se llega en canoa y a remo, y las ganancias financian una escuela, una clínica y una pensión para los mayores.

Ahora bien, el valor del silencio no se limita a aquellos lugares que todavía pueden preservarlo. También empieza a reconocerse en espacios atravesados por el ruido cotidiano. Uno de los ejemplos más extendidos nació, curiosamente, en un supermercado. En 2016, el gerente de una sucursal de Asda en Manchester vio a un chico autista pasarla mal entre las góndolas y probó una hora semanal sin música ni parlantes. La iniciativa se extendió y hoy Walmart la aplica todos los días en Estados Unidos. Carrefour Argentina la adoptó en 2018, tres años antes que Carrefour Francia. En Uruguay, marcas como TaTa, San Roque y Multiahorro cumplen todos los martes con una hora de baja de ruido en locales comerciales.

En verde, lugares nominados por Quiet Parks International. En amarillo, los certificados.

El silencio es un activo con el que Sudamérica puede jugar de local. Atacama, los valles andinos, la Amazonia y la Patagonia son parte de ese capital. El desafío es mapearlo, certificarlo y tener en claro quién cobra por él.

Fuente: Pulmón Creativo

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